Epílogo
Apenas bajé del avión que me trajo desde Malpensa, apenas rocé el aire salado de Valencia, apenas ví que el sol era mucho más grande, me dí cuenta que mi tiempo había llegado a su fín. Epílogo y fin.
Muchas veces he pensado, creo sin equivocarme, que todos los Erasmus nos vamos a otro país buscando algo, con un objetivo más o menos concreto. Durante todo este año he mirado fijamente a los ojos a muchos y he descubierto cuál era su motivo, de qué escapaban, que buscaban...
Yo escapé, escapé de una tierra que había conseguido aburrirme, que no me ofrecía ya nada nuevo, que tenía que renovarse. Escapé para encontrar nuevas sonrisas, nuevos proyectos, nuevos colores. Y casí sin saber cómo o donde, elegí una ciudad con los ojos cerrados, y marqué un objetivo. Era el momento de renovarse, o morir.
El 5 de Septiembre de 2005 llegó un ser deforme y asustado a una ciudad distinta, quizá extraña. Nadie hablaba mi lengua y mis maletas pesaban mucho. Fueron días difíciles, pero empezó mi renovación. La crisálida ya contenía al gusano, que se agitaba espasmódicamente.
Uno de los aspectos que más me han impresionado ha sido la evolución de las cosas. Los primeros días no te preguntabas nada. Vivíamos a 300 por hora. Sin embargo con el tiempo las amistades se magnificaron, se cerraron, nos unimos y separamos. Seguí riendo, asintiendo y disfrutando, intentando hacerles ver lo importantes que estaban siendo para mí. Algunas personas, con el tiempo, han conseguido hacerse un hueco muy adentro, ellos ya lo saben.
Allí, en Torino, la gente me ha enseñado a mirar dentro de mí. A ver qué soy y elegir mi camino. A soñar, a buscar mi destino. Me han hecho ver que tengo que luchar fuerte por aquello que quiero. Que tengo que empezar desde cero, como si nada antes hubiese pasado. Me han hecho ver que no tenía ni idea de lo que somos, de lo que tenemos entre las manos. Supongo que diría que me han abierto los ojos y que fueron ellos los primeros que rajaron la crisálida, para ayudarme a salir.
Cuando faltaba poco tiempo para volver sucedió algo que me hizo ver las cosas claras. No sabía quién era. Me he pasado la vida sentado viendo pasar el mundo y poniendo parches a cada pìnchazo. Pero el mundo es mucho más grande y estoy cansado de esperar. Soy muy impaciente.
Ahora he vuelto. Ya he pisado la tierra, totalmente renovado y la veo con ojos distintos. Para el resto de las personas he cambiado en muchos aspectos, y es verdad. Algunos consiguen aburrirme, otras me atraen con sus ideas (muy pocas) y otros siguen siendo pilares indestructibles. Pero todo ha cambiado, me siento extranjero en mi tierra. Echando de menos la complicidad, la familia erasmus, los sueños, las terribles sonrisas, las mil lenguas y culturas, la explosión de sentimientos, las fiestas, los paseos por la noche, los abrazos interminables. Un "siempre estarás en mi corazón" a pesar de que no nos volvamos a ver.
Pero como siempre, los sueños tienen un principio y fin, y la fase REM terminó hace poco. Cómo leí en algún lugar, la mariposa por fín se convirtió en gusano y con un poco de ayuda, consiguió salir de la crisálida para seguir arrastrándose por el mundo, mucho más consciente de que volar es cuestión de lucha, y no de palabras.
Por último, agradecer a todos aquellos que habeis participado en este blog, que tenía fecha de caducidad. Ageradecer cada palabra, cada comentario, que me llenaba de ilusión. Cada opinión contrastada me proporcionaba un reto precioso. Gracias a todos. Desenfoque erasmussiano se despide, y esta vez para siempre.
GRACIAS ERASMUS. GRACIAS TORINO. GRACIAS AMIGOS.
Xavi
Anotación por Xaviju a las 13:59:52
| Comentarios (1)
Guardado en la categoría Torino | Referencias (0)
Guardado en la categoría Torino | Referencias (0)